Para
mantener en buen estado su pipa deberá limpiarla con regularidad.
Tómela por la parte inferior de la cazoleta, y raspándola
suavemente con el limpia-pipas hasta dejar una capa de carbón de dos milímetros
de espesor en las paredes. Desprenda la boquilla y proceda a la limpieza de la
sección más profunda de la misma con un cuidado similar, utilizando
un escobillón fino diseñado especialmente para este trabajo. Desprenda
residuos de tabaco del interior de la boquilla.
Nunca golpee la pipa contra un objeto duro o cortante al realizar el vaciado.
Límpiela una vez que se haya enfriado, nunca cuando aún esté
caliente. Utilice siempre un limpia-pipa especial y nunca un instrumento de bordes
afilados o puntiagudos. La cazoleta no debe limpiarse a fondo.
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